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EL CITES EN ESPAÑA BAJO SOSPECHA

24/septiembre/2018.- Artículo publicado en diario.es por el Director Ejecutivo del PGS, Pedro Pozas Terrados, donde se denuncia que según un Real Decreto, el Estado puede sacrificar o entregar a centros de experimentación, a especies en peligro de extinción, echando por tierra lo que el Convenio CITES significa. Se propone a además una serie de medidas importantes para paliar el tráfico de especies y una nueva estructura de la Secretaría CITES.

ARTÍCULO DE PEDRO POZAS TERRADOS, PUBLICADO EN diario.es:

 

El CITES en España, bajo sospecha

Este 21 de septiembre se celebran en el Congreso de los Diputados las V Jornadas de Protección Animal, organizadas por la Asociación Parlamentaria por los Derechos de los Animales (APDDA) bajo el título 'Hacia la prohibición del uso de animales en los circos en España' y abiertas al público

El director del Proyecto Gran Simio se pregunta qué hacer con esos y otros animales incautados y si realmente el CITES en España es un organismo de protección animal 

Pedro Pozas Terrados 

20/09/2018 - 22:02h

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Chimpancé en cautividad. PROYECTO GRAN SIMIO (PGS)

El Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre,  más conocido como Convenio CITES, busca preservar la conservación de las especies amenazadas de fauna y flora silvestres mediante el control de su comercio. Fue firmado en Washington el 3 de marzo de 1973 por 21 países, entrando en vigor en 1975. En la actualidad se han adherido 183 Partes, es decir, casi todos los países del mundo. La  adhesión de España al Convenio CITES se efectuó el 16 de mayo de 1986.

La Secretaría de Estado de Comercio, dependiente del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, explica que el “Convenio CITES establece una red mundial de controles del comercio internacional de especies silvestres amenazadas y de sus productos, exigiendo la utilización de permisos oficiales para autorizar su comercio. Por tanto, la protección se extiende a los animales y plantas, vivos o muertos, sus partes, derivados o productos que los contengan; es decir, también se protegen las pieles, marfiles, caparazones, instrumentos musicales, semillas, extractos para perfumería, etc. elaborados a partir de especímenes de especies incluidas en el Convenio”.

Todas las indicaciones científicas y las evaluaciones de los ecosistemas naturales realizadas en numerosos países indican claramente que nos hallamos ante la denominada 'sexta extinción de especies' a nivel global,  protagonizada y ejecutada por la especie más dominante del planeta, la humana. La destrucción de las selvas tropicales y la constante extracción de los recursos naturales hacen que estemos viviendo lo que los investigadores ya llaman “la era del antropoceno”, que comenzó con la revolución industrial, en la que el ser humano está arrasando el único planeta donde vivimos y poniendo en peligro la supervivencia de la vida, incluso la suya propia.

Los datos son estremecedores. Las poblaciones de las especies terrestres han disminuido en un 38% debido a la pérdida y la degradación del hábitat y a la sobreexplotación; las de agua dulce, en un 81% por su pérdida, contaminación de las aguas y degradación de su hábitat; y las marinas en un 36% por sobreexplotación, agotamiento de los caladeros de pesca y pérdida y degradación de los ecosistemas marinos. Los porcentajes se incrementan alarmantemente según pasan los años y por el momento no hay voluntad social ni política para que estas cifras disminuyan. Por el contrario, aumentan de forma precipitada, acercándonos al caos.

El tráfico de especies se añade irremediablemente a la extinción, en un desenfrenado acoso a los seres vivos para disfrute y beneficio de los humanos. Junto al tráfico de drogas, tráfico de armas, tráfico de humanos y control de la soberanía alimentaria, el tráfico de especies actúa como jinete del apocalipsis que arrasa la voluntad de nuestras sociedades y mantienen secuestrados a muchos gobiernos del mundo mediante la indiferencia, el negocio y la corrupción. 

Aunque es verdad que el CITES es un instrumento válido para combatir el tráfico de animales, y que lo han firmado numerosos países que cada año añaden a la lista de especies en peligro de extinción aquellas que están desapareciendo en sus territorios o que necesitan entrar en un tipo de protección intermedio, el Convenio no deja de tener importantes lagunas. Para empezar, los documentos CITES que deben acompañar a los animales para mostrar la legalidad de su procedencia no son iguales para todos los países y son fácilmente falsificables.

Por otro lado, el tráfico se ha extendido a las nuevas tecnologías y en internet existe un verdadero descontrol y un acceso rápido, eficaz y más seguro para seguir anunciando ventas de especies en peligro de extinción. Cuando los animales son pequeños (loros, titis, tortugas, serpientes, etc.) son enviados con frecuencia por paquetería, sin que el remitente corra riesgo alguno. Se ha comprobado que existen fincas y naves clandestinas donde se realiza la cría ilegal en cautividad y de las que los animales salen bajo pedido. Quienes los solicitan desprecian las leyes y fomentan uno de los negocios más rentables.

El Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA) es uno de los cuerpos policiales mejor preparados del mundo para perseguir delitos contra el medio ambiente, así como contra la fauna y flora protegidas. Pero se topa muchas veces con la torpeza de los políticos y con las distintas competencias de las Comunidades. Incluso con frecuencia no saben qué hacer con las incautaciones, siendo los zoológicos de animales exóticos los principales receptores de los incautados. Esto genera un grave problema añadido: ¿con qué autoridad moral denunciarán a esos zoológicos concertados su ven que se incumple la normativa? El Estado es el responsable de esta situación, pues debe tener centros de rescate oficiales, precisamente para evitar situaciones de este tipo o que más tarde esos zoológicos que han recogido animales de especies intervenidas pidan dinero público para mantenerlos.

Sacrificio de animales en peligro de extinción

Proyecto Gran Simio lleva denunciando desde hace tiempo esta situación en España y ha tenido que recurrir a la Unión Europea para que sea admitida a trámite una denuncia contra diversos artículos del Real Decreto 1333/2006, que regula el destino de especímenes CITES incautados en España. El citado RD infringe la normativa internacional sobre CITES, estando muy lejos de los objetivos reales de su creación, ya que en su artículo 8 dice textualmente: "En el caso de que sea imposible o inadecuada la reintroducción del espécimen al medio silvestre, su cesión para su mantenimiento en cautividad o su donación para fines de investigación, o los especímenes padecieran de una enfermedad incurable, crónica o infecciosa, podrá aplicarse la eutanasia y, en su caso, la destrucción del espécimen vegetal".

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https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/CITES-Espana-sospecha_6_814428567.html

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