Usted está aquí: Inicio / NOTICIAS / Últimas noticias / El Corona Virus: una razón más para parar el tráfico de vida salvaje

El Corona Virus: una razón más para parar el tráfico de vida salvaje

16/marzo/2020.- Artículo realizado por nuestra compañera ROSER AGARÍ PÉREZ, recientemente llegada de Indonesia donde la problemática del tráfico de especies y el comer carne exótica es frecuente en toda Asia.

Esta pandemia que estamos sufriendo es la última de la larga lista de enfermedades provenientes del consumo de animales y más concretamente del consumo de animales salvajes. El virus COVID-19 es un virus zoonótico -proveniente de animales- y se cree que pasó al ser humano por la ingesta y uso de murciélago o de pangolín. Éste último, un animal en peligro de extinción, es el mamífero no humano más traficado del mundo por su carne y por las supuestas propiedades curativas de sus escamas en el mercado de animales salvajes de Wuhan. Ambos animales salvajes y muchos más son consumidos por todo el sudeste asiático. 

Esta pandemia que estamos sufriendo es la última de la larga lista de enfermedades provenientes del consumo de animales y más concretamente del consumo de animales salvajes. El virus COVID-19 es un virus zoonótico -proveniente de animales- y se cree que pasó al ser humano por la ingesta y uso de murciélago o de pangolín. Éste último, un animal en peligro de extinción, es el mamífero no humano más traficado del mundo por su carne y por las supuestas propiedades curativas de sus escamas en el mercado de animales salvajes de Wuhan. Ambos animales salvajes y muchos más son consumidos por todo el sudeste asiático. 

Los mercados de carne de perro, rata, murciélago, serpiente y pangolín son incluso usados como reclamos turísticos, pudiendo llevarse la gente a casa botellas de licor aliñadas con serpientes y escorpiones. Estos mercados insalubres operan sin ningún control y han sido la cuna de brotes de enfermedades ya supuestamente controladas como la rabia y de nuevos virus como el COVID-19 y el SARS. Estos se suman a la larga lista de enfermedades provenientes de los animales como la gripe porcina, triquinosis, tuberculosis, el ebola, el SIDA y un largo etcétera. 

Ahora que estamos en plena crisis es el momento de luchar por el cierre de estos mercados, el cese de todo tráfico de animales salvajes, una regulación internacional efectiva y ayudas a la educación de los peligros que conlleva a los consumidores. Aunque tras este nuevo virus China, el principal país consumidor de vida salvaje, ha prohibido el tráfico de animales salvajes, aún queda mucho por hacer. 

Para ponernos en antecedentes: el tráfico de vida salvaje es un mercado global, parte de sus actividades se hace de manera legal, o, más bien, paralegal, como sería el tráfico de aletas de tiburón o la compra y venta de animales exóticos a particulares, zoos, delfinarios, acuarios o laboratorios. Y, otra inmensa parte  se mueve en un ámbito ilegal, estrechamente ligado a mafias que trafican con armas, drogas y personas. El tráfico ilegal mundial de vida salvaje es el cuarto que más dinero mueve, por detrás de los antes mencionados, y se estima en unos 26,000 millones de dólares americanos anuales. Esto se suma a los miles de millones que mueven la pesca de tiburón, carísimas expediciones de caza, comercio de animales de compañía salvajes y otras actividades. Es un mercado tan poco regulado y controlado que con relativa facilidad se encuentran animales en venta en las redes. Es un tráfico que se aprovecha de las necesidades de los más pobres de Asia, África y América del sur; a menudo los cazadores y pescadores cobran céntimos de euro por artículos como las escamas de los pangolines, los nidos de pájaros o las aletas de tiburón que se venden, luego en el primer mundo, más caros que el oro. Un negocio dominado por mafias como las del Triángulo del Oro, una zona económica especial entre Laos, Myanmar, Tailandia y China, que tras la reciente prohibición del gobierno de Pekín está viviendo un auténtico boom. Una zona donde a pesar de ser ilegales abundan las granjas de tigres y de bilis del oso del sol.

El tráfico de vida salvaje está acabando con especies más rápidamente que cualquier otro factor como la pérdida de hábitat o el cambio climático, aunque los tres factores están altamente relacionados. El dinero que mueve se junta con la falta de educación, la necesidad y las tradiciones existentes. Es por ello que, a pesar de las recomendaciones y advertencias científicas, muchas personas y países hacen caso omiso,  como el rey emérito de España y la familia Trump, que frecuentan safaris de caza, a veces, como es el caso de Trump jr. vanagloriándose de matar a especies en peligro de extinción en las redes, o como millones de habitantes de Vietnam y China consumiendo y con ello llevando al exterminio a todas las especies de pangolín que existen en el mundo, por las supuestas propiedades curativas de sus escamas. El consumo de vida salvaje también está muy arraigado en países que han sufrido guerras interminables y su población comía lo que podía. La regulación de este consumo va a ser muy difícil sin buenos programas educativos y suficiente comida disponible. Pero el COVID-19 está trayendo aún más miseria a los animales. Colonias de murciélagos están siendo quemadas vivas estos días en la isla de Sulawesi, Indonesia, lugar también muy famoso por sus mercados de vida salvaje.

Es por ello que debemos actuar ya. Exigiendo una legislación internacional, vigilando y controlando y, sobre todo, educando y educándonos sobre ello. Apoyando iniciativas para prohibir la caza y el transporte de trofeos, presionando a la UE y en especial a España para disminuir la pesca de tiburón y eliminar completamente la pesca de especies en peligro de extinción, haciendo llamamientos para la prohibición de mercados de animales salvajes y sus derivados para consumo y apoyando y donando a iniciativas que están trabajando en primera línea para salvar y rehabilitar desde grades simios y a delfines.

 

Para más información:

Información general de tráfico de animales salvajes y CODVI-19 :

https://foreignpolicy.com/2020/02/25/virus-bats-pangolins-wild-animals-coronavirus-zoonotic-diseases/  

www.scientificamerican.com/article/how-chinas-bat-woman-hunted-down-viruses-from-sars-to-the-new-coronavirus1/  

 

Pangolines, granjas de tigres y osos sol:

es.mongabay.com/2020/01/especies-de-pangolin-mas-cerca-de-la-extincion/  

https://www.nationalgeographic.com/animals/2018/07/wildlife-watch-news-captive-tiger-farms-trafficking-investigation-vietnam-laos/

https://www.animalsasia.org/us/media/news/news-archive/five-things-you-need-to-know-about-bear-bile-farming.html

 

 

Boletín novedades

Libertad para Toti

Recogida de firmas para la Ley de Grandes Simios

Tapanuli

 

Cambio Climático

FacebookTweeterYoutubeInstagram

Parais des primate

20 aniversario

 

Limbe Wildlife Centre

 

Grandes Simios, Patrimonio de la Humanidad

 

Abriendo los Ojos

 

Proyecto Cetáceo Libre

PCL Facebook

Amigos de Washoe

washoe2.jpg

Proyecto Lilungu

Lilungu.jpg

AcroNatura

182 expeditions.jpg

Catur Viajes y Expediciones en Indonesia

catur 182.jpg

El PGS en el Mundo
PGS AlemaniaPGS ArgentinaPGS BrasilPGS - CHILEColombiaPGS Costa de MarfilPGS DinamarcaIsraelJapónPGS MéxicoPGS Reino UnidoGAP UruguayPGS Tanzania

Batú

Logo Corredor Biológico

Concurso

Logo Tifies 182.jpg

Un Bosque para el Planeta

Parentesco

Informe Grandes Simios

Informe Grandes Simios (2016)

Grandes Simios, Patrimonio de la Humanidad

 

Javier Lázaro

Reflexiones de un primate

 

Jeff McCurry

Fotógrafo de Naturaleza

 

null

 

Fundacion Phi

 

Fundación Medioambiental