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Los grandes simios: un genocidio consentido.

30/junio/2021.- Artículo de investigación escrito por Pedro Pozas Terrados, Director Ejecutivo del Proyecto Gran Simio (GAP/PGS-España), sobre la extinción de las poblaciones de grandes simios en libertad. Según expertos, en 30 años, el 90 por ciento de sus territorios habrán desaparecido. Detrás de ellos, seguiremos nosotros. Se insta a que Naciones Unidas y UNESCO tomen medidas urgentes para su protección.

Los grandes simios: un genocidio consentido

 

* Sus poblaciones se extinguen ante la mirada indiferente del hombre.

*Es necesario un reconocimiento mundial por Naciones Unidas.

* Los grandes simios deben ser declarados por la UNESCO Patrimonio vivos de la humanidad.

 

Pedro Pozas Terrados

 

Los grandes simios (orangutanes, bonobos, gorilas y chimpancés), han caminado junto a nosotros el mismo recorrido en miles de años de evolución. Tenemos un mismo ancestro común, hemos y estamos compartiendo el mismo hábitat y enfrentados a los mismos peligros en una Tierra cambiante y llena de incertidumbre en la que en numerosas ocasiones nuestros linajes han compartido también a lo largo de la historia, el mismo camino de aprendizaje y evolución. El Homo sapiens sapiens se hizo con la coronación del reino animal y más tarde colonizó todos los ecosistemas que nuestro planeta ofrecía a la vida. Dominó los parajes más inhóspitos, mientras que nuestros hermanos los grandes simios siguieron sin embargo en sus ecosistemas tropicales originales en una evolución más lenta y sin prisas por alcanzar a ese otro gran simio mas evolucionado que salió de su nicho para conquistar el mundo, logrando su propósito en un tiempo record.

Pero ese ser superior no ha hecho más que cometer errores y su egocentrismo le ha llegado incluso a no respetar a su propia especie. Es, o mejor dicho somos, los responsables de originar la mayor extinción de especies desde que los seres vivos han colonizado la Tierra. Y no sólo eso, sino que encima estamos eliminando los ecosistemas que equilibran la balanza de la propia vida, originando un cambio climático sin precedentes en la historia conocida de nuestra civilización.

A nuestro paso arrollador, además fuimos eliminando también a otros miembros de nuestra propia familia, como los Neandertales, quedándonos solos junto a los grandes simios menos avanzados que nosotros. Sin embargo, con ese ansia de arrasar los recursos naturales para sólo el beneficio de unos pocos, le ha tocado ahora a los grandes simios quitarles de en medio, como si nos molestara que aún queden miembros de nuestra familia evolutiva que nos puedan quitar esa corona llena de odio y sin razón y no queramos que sean testigos de nuestra errática sociedad.

  Ya la  Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) convocaron una reunión de emergencia para salvar los grandes simios en noviembre de 2003 en París. Se necesitaban con urgencia 25 millones de dólares para que desapareciera el peligro de extinción inminente que pesaba sobre los más próximos parientes de la especie humana: los grandes simios.  Los organizadores de la reunión, El PNUMA y la UNESCO, explicaron que se necesitaba esta suma de dinero no sólo para reducir los riesgos de desaparición de los gorilas, chimpancés, bonobos y orangutanes que quedan en el planeta, sino también para crear áreas de protección donde estas poblaciones de simios puedan estabilizarse e incluso aumentar.

  Klaus Toepfer, Director Ejecutivo del PNUMA, declaró que “estamos a un minuto de la hora fatal de la desaparición de los grandes simios, seres que tienen en común con los seres humanos entre un 96% a un 99% del ADN; y si perdemos una cualquiera de sus especies, habremos destruido un eslabón de la cadena que nos une a nuestros propios orígenes y, por lo tanto, una parte de nuestra propia humanidad”.

  Por su parte, el Director General de la UNESCO, Koichiro Matsuura, dijo: “Los grandes simios son un elemento de unión excepcional con el universo natural. Los bosques habitados por estas especies constituyen un recurso vital para los seres humanos del mundo entero, mientras que para las poblaciones locales representan una fuente esencial de alimentos, agua y medicinas, a la vez que lugares de inestimable valor en el plano espiritual, cultural y económico. Salvar los grandes simios, así como los ecosistemas donde viven, no es una mera cuestión de conservación del patrimonio natural, sino una acción importante de la lucha contra la pobreza”. 

Palabras que han quedado inmersas en el más absoluto de los olvidos. Tampoco se han empleado muchos esfuerzos en la conservación y protección de los hábitats naturales de los grandes simios ni se ha esforzado en parar el impecable avance de las multinacionales que arrasan los recursos naturales, destruyendo cada vez con más voracidad y rapidez, los bosques tropicales, ecosistemas que son imprescindibles en la supervivencia no solo de los grandes simios sino también de otras muchas especies de primates y otros animales, así como de las poblaciones indígenas. 

Desde esa reunión de urgencia donde se anunciaba que todas las especies de grandes simios corren un gran riesgo de extinguirse por completo en un futuro inmediato, o en los próximos 50 años a lo sumo; Samy Mankoto, un especialista en ecología de la UNESCO que llevaba a cabo una labor sobre las reservas de biosfera africanas donde habitan varias poblaciones de grandes simios, dijo que “las investigaciones realizadas demuestran que el chimpancé ha desaparecido ya en tres países: Benin, Gambia y Togo”. Hoy en día, los datos si se tienen, son desesperadamente más graves después  de dieciocho años  de esa reunión en la UNESCO.  

Ya en 2003, según algunos censos realizados, en Senegal sólo quedaban entre 200 a 400 ejemplares de chimpancés. En Ghana entre 300 a 500. En Guinea-Bissau en menos de 200. Existen 23 países en África y Asia, donde existen poblaciones de grandes simios, todas ellas reduciéndose de forma alarmante. El bonobo, que solo habita en el centro de la República Democrática del Congo, en medio de una guerra continuada por el control del diamantes y coltan, sus poblaciones se han reducido y no existe un censo real que nos haga tener una idea aproximada de su estado actual. Sin embargo, su  situación es trágica y se reafirma las confirmaciones más pésimas para esta especie singular, pacífica y cuya jefatura del grupo es matriarcal, resolviendo sus problemas con acaricias y favores sexuales.

    Samy Mankoto, declaró en su día que: “La observancia de la ley es un elemento esencial de toda actividad de conservación. No podemos limitarnos a instalar cercados para tratar de separar a los simios de la población humana. [...] Los grandes simios desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento del buen estado y de la diversidad de los bosques tropicales, tan necesarios para los seres humanos. En efecto, dispersan las semillas por los bosques y abren brechas en la cubierta forestal, por donde pasa la luz que facilita el crecimiento de las plantas jóvenes y la renovación de los ecosistemas”. 

  La UNESCO cuenta con una red de más de 400 reservas de biosfera diseminadas por más de 90 países. Muchas de estas reservas poseen poblaciones muy considerables de grandes simios y algunas decenas de las mismas son a su vez lugares declarados  Patrimonio Mundial. Por este motivo, el Proyecto Gran Simio ha lanzado una campaña internacional para que los grandes simios sean declarados Patrimonios de la Humanidad, con el objeto claro de tener una herramienta de peso para proteger a sus poblaciones en libertad y porque sin duda son parte de la propia historia de la humanidad y por consiguiente su extinción será la antesala de nuestra propia autodestrucción. Los grandes simios aún pueden darnos muchas claves de nuestro camino evolutivo, de nuestra propia evolución y ya que extinguimos al resto de los homínidos, los que aún quedan, miembros de nuestra familia, deben ser protegidos por el bien de nuestra propia existencia.

 

Otro informe editado por el Doctor Christian Nellemann del Centro Grid-Arendal del PNUMA, ubicado en Noruega, y el Doctor Adrian Newton del Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación (WCMC) del PNUMA, con sede en Cambridge (Reino Unido), examinaron minuciosamente las cuatro especies de grandes simios y se evaluaron los hábitats actuales subsistentes y relativamente poco alterados en apariencia, a fin de prestar ayuda a las poblaciones viables de estos animales. Basándose en esa evaluación, los expertos han descrito las posibles repercusiones del ritmo actual de desarrollo de las infraestructuras en las zonas de hábitat y la porción de éstas que permanecerán todavía “intactas” en 2030:

 

Gorilas 

En el informe se estima que un 28 % aproximadamente de los 204.900 km2 del hábitat mundial actual de los gorilas se puede catalogar en la categoría de “relativamente poco alterado”. Si el desarrollo de las infraestructuras prosigue al ritmo actual, se prevé que en 2030 sólo quedarán 69.900 km2, es decir apenas un 10% de la superficie que tiene el hábitat hoy en día. Esto representa una pérdida de superficie anual de 4.500 km2 (2,1%) del hábitat poco alterado de los gorilas en países como Nigeria, Gabón, Rwanda y Uganda.

 

Chimpancés 

En el informe se calcula que un 26 % aproximadamente de los 390.840 km2 del hábitat actual de los chimpancés se puede considerar “relativamente poco alterado”.  Si el crecimiento de las infraestructuras prosigue al mismo ritmo que hasta la fecha, se prevé que en 2030 sólo quedarán 118.618 km2, es decir un 8% de la superficie del hábitat actual. Esto representa una pérdida de superficie anual de 9.070 km2 (2,3%) del hábitat poco alterado de los chimpancés en países como Guinea, Costa de Marfil y Gabón. 

Bonobos 

En el informe se estima que un 23 % aproximadamente de los 96.483 km2 del hábitat actual de los bonobos se puede clasificar como “relativamente poco alterado”.  Si el desarrollo de las infraestructuras prosigue al presente ritmo, se prevé que en 2030 sólo quedarán 17.750 km2, es decir un 4% de la superficie actual del hábitat. Esto representa una pérdida de superficie anual de 2.624 km2 (2,8%) del hábitat poco alterado de los bonobos en la República Democrática del Congo, el único país del mundo donde existe esta especie.

Orangutanes 

En el informe se calcula que un 36 % aproximadamente de los 92.332 km2 del hábitat subsistente de los orangutanes se puede considerar “relativamente poco alterado”. Si el índice de crecimiento de las infraestructuras se mantiene, se estima que en 2030 quedarán sólo 424 km2, es decir menos del 1% de la superficie de su hábitat actual. Esto representa una pérdida de superficie anual de 4.697 km2 (5%) del hábitat poco alterado de los orangutanes en las islas de Sumatra, Borneo y Kalimatán  en Indonesia  y en Sarawak y Sabah  de Malasia.

 

Camerún – Nigeria. Los Grandes Simios olvidados.

Proyecto Gran Simio lleva ya años colaborando con Limbe Wildlife Centre, un centro situado en Camerún en medio de dos subespecies de grandes simios en grave peligro de extinción: el gorila del río Cross y el chimpancé de Nigeria-Camerún. La situación en Camerún de estas subespecies olvidadas, es cada vez más desesperante y caótica.

Desde Proyecto Gran Simio se ha lanzado ya advertencias serias de su extinción sin que nadie de la comunidad internacional o especialistas en conservación, tomen nota para evitar este exterminio anunciado.

De las cuatro subespecies de chimpancé (África Occidental, chimpancé de Nigeria-Camerún, chimpancé central y chimpancé oriental), la situada entre Nigeria y el Oeste de Camerún (Pan troglodytes vellerosus, no confirmada hasta 1997) es la más amenazada con sólo alrededor de 1.500 individuos, habiendo sufrido una caída en su población alarmante.

           Los chimpancés Nigeria-Camerún además están amenazados por la caza comercial para carne, la pérdida de hábitat y por las enfermedades de las que se ha unido el Ebola. Están clasificados como amenazados en la lista roja de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). Actualmente solo hay dos estudios de largo plazo sobre la población salvaje: en el parque nacional de Gashaka-Gumti en Nigeria, que se sabe que mantiene a la mayor población de esta subespecie, y en Ebo Forest en Camerún.

        Se sabe relativamente poco de la ecología de esta subespecie de chimpancé  amenazada, de su comportamiento, cultura y estado de conservación en comparación con las otras subespecies de chimpancés. Es por ello que se tienen que poner todos los esfuerzos para su conservación por parte de las Autoridades de los países afectados así como de la Comunidad Internacional, contando siempre con la participación y protección  activa de las poblaciones humanas nativas. 

En cuanto al Gorila del Río Cross la situación de esta subespecie de gorila es dramática. Sus poblaciones se encuentran al límite y cada vez más su pequeño hábitat se desintegra ante el avance de la población humana. Solo habitan en un espacio muy reducido de Camerún y Nigeria. Muchos de sus grupos se encuentran ya aislados sin posibilidad de subsistir por mucho tiempo. Limbe Wildlife Centre está realizando enormes esfuerzos para su conservación. Solo quedan menos de 200 individuos repartidos en 9 zonas con una extensión de 12.000 kilómetros cuadrados entre Camerún y Nigeria, cinco de las cueles se encuentran desprotegidas sin ningún tipo de vigilancia o conservación. 

 

Ya en 2005, el censo dado en el Atlas de los Grandes Simios publicado por Naciones Unidas estimaba la población entre 250 y 280 ejemplares. La situación desde entonces ha empeorado por lo que Proyecto Gran Simio teme que las poblaciones sean menores a 200 individuos con los graves problemas con los que se enfrentan para sobrevivir.

Un nuevo estudio publicado en la revista científica Diversity and Distributions, en las zonas en donde viven los grandes simios coincide con espacios que se utilizan para obtener madera, deforestación, minerales y alimento para consumo humano y se estima que en 30 años, el 90% del territorio africano en donde habitan las comunidades de primates y otros grandes mamíferos, dejarán de existir. Los resultados muestran un panorama devastador. Han intervenido científicos de 50 universidades y Organizaciones de Conservación. Las actividades humanas que más afectan a las poblaciones de grandes simios son sobre todo la extracción de minerales, la deforestación y el monocultivos de la Palma de Aceite y se necesita crear más áreas protegidas pero contando siempre con las comunidades locales.

  El comercio ilegal de animales es generalizado, e incluye el comercio de carne de animales silvestres, la venta de partes de animales para la magia negra y el comercio de mascotas. Históricamente, los animales no domésticos han sido un recurso importante, especialmente en las pequeñas comunidades que dependen de los animales del bosque para la proteína, sin embargo, las presiones de los factores comerciales han creado una demanda en cantidades progresivamente insostenibles. Una creciente población humana, asociada con un mejor acceso la floresta, con caminos forestales, disminuye el costo del transporte de carne en las ciudades, y la comercialización de los mercados alientan a las personas para cazar animales del bosque para su beneficio. Además, las partes del cuerpo de primates son valoradas para una variedad de usos tradicionales, incluidos los medicamentos y la magia negra. En África occidental y central, 3 millones de toneladas de carne de animales silvestres se comercializan cada año, un nivel que ha demostrado ser insostenible, incluso para especies que se reproducen más rápido y son más pequeñas, como antílopes. Aunque las leyes de la legislación para la protección de fauna salvaje están presentes, a menudo son difíciles de implementar.

    El «Atlas de los grandes simios y su conservación», ya advertía que si continuaba la degradación del entorno, en menos de tres décadas será destruido más del 90% de sus hábitats, lo que les llevaría a su desaparición. La situación cada día es más clara  con respecto a las poblaciones libres de grandes simio. Actualmente no existen censos fiables que nos puedan dar un estado real de las poblaciones de grandes simios, pero las alarmas que van llegando de diferentes lugares, nos hacen presagiar una extinción muy cercana. 

En el mismo informe publicado como libro, la propia ONU advertía que si la deforestación, la caza ilegal, la construcción de infraestructuras, la usurpación de sus hábitats por parte de los seres humanos, las guerras, la minería, el comercio de animales vivos y muertos, y hasta el virus del ébola, continúan al ritmo actual, en menos de tres décadas se habrá destruido más del 90% de sus hábitats, lo que conduciría a la extinción de algunas especies. De esta forma, para el año 2030 los gorilas sólo podrán vivir libremente en el 10% de su territorio actual, los chimpancés en el 8%, los bonobos en el 4% y los orangutanes en el 1%. Así mismo se advertía que de los 19 de los 23 países de África y Asia en los que viven en libertad los primates antropoides, están entre los más pobres del planeta. Por eso, para salvar a los grandes simios y sus ecosistemas, más que un acto de conservación se convierte en una lucha también contra la pobreza, ya que si los habitantes de esas zonas no tienen otras opciones para sobrevivir, se ven obligados a depredar su entorno.

Esta escalofriante conclusión no ha tenido sin embargo ningún eco entre la comunidad internacional ni en las multinacionales, que continúan al día de hoy, extrayendo los recursos naturales de estos países, con el consentimiento muchas veces de gobiernos corruptos o sin escrúpulos que permiten que su propio pueblo muera de hambre empobrecido mientras ellos gozan de riqueza y numerosos beneficios otorgados por sus concesiones de destrucción.

Ya han pasado 16 años de este dramático informe sin que haya existido ningún movimiento positivo por el cual se indique una recuperación de los ecosistemas tropicales donde habitan los grandes simios. Al contrario. Las explotaciones, deforestaciones, guerras y pobreza se acentúan y los censos de sus poblaciones se hacen cada vez más difíciles. Quedan NUEVE años para que las predicciones de este informe se cumplan. No se está haciendo nada excepto algunos avances puntuales en lugares concretos que no sirven para parar en su conjunto la extremada situación en la que se encuentran las poblaciones de nuestros hermanos evolutivos, miembros de nuestro propio linaje como homínidos.

A todo esto hay que añadir que en el África occidental ecuatoriana, gorilas y chimpancés también se ven afectados por el virus del ébola y, aunque los científicos no pueden asegurar el porcentaje de infectados, creen posible que hayan desaparecido poblaciones enteras. 

El tráfico de especie continúa como escape a la pobreza. Los cazadores furtivos asesinan a todos los adultos de un grupo y se quedan con los bebes o más pequeños para poder venderlos a  redes organizadas de especies amenazadas que aún hoy proliferan en África y Asia. En algunos restaurantes de lujo aún se sirve carne de chimpancé, serpiente, jirafa o de aves en peligro.

 

Fue en 1.927, cuando científicamente el bonobo fue descubierto. Esta especie llamada también el chimpancé pigmeo, por poseer menor cobertura corporal, ser algo más pequeños, tener la cara muy negra y el pelo de la cabeza revuelto, fue declarada especie diferente al del chimpancé.

Sólo habita en la República Democrática del Congo (RDC), en el centro mismo del país, en una pequeña zona rodeada de constantes enfrentamientos y conflictos bélicos internos de este país africano. Debido a ello, la permanencia de investigadores en la zona ha sido escasa y las noticas que nos llegan no alumbran buena luz en la esperanza de la supervivencia de los bonobos. Se observan menos nidos en los árboles, muchos de ellos abandonados  y no se sabe con certeza el número que quedan de este último homínido descubierto y uno de los primeros que desaparecerán en una década escasa.

 

En Indonesia y Malasia, la problemática  que existe para las tres especies de orangutanes, es la Palma de Aceite, que sus frutos principalmente son utilizados para cosmética, alimentación humana pero sobre todo para el Biodiesel, el combustible que arrasa la vida y que su monocultivo se ha convertido en un crimen de lesa humanidad, ya que además de la destrucción de las selvas  se expulsa a las poblaciones indígenas llegando incluso al asesinato, expulsando a la atmósfera abundante CO2, uno de los gases causantes del cambio climático junto con la destrucción de las selvas tropicales.

Willie Smits, Gerd Shuster y Jay Ullal que son los autores de “Pensadores de la jungla”, muestran en su obra lo que perfectamente está ocurriendo con los orangutanes y las selvas de indonesia.

Los últimos censos y datos aportados por los centros de conservación de orangutanes en Indonesia indican que tan sólo quedan en el país unos 5.000 ejemplares de la especie de Sumatra y entre 15.000 o 20.000 de la de Borneo, una cifra muy por debajo de los 60.000 que recogía el último censo oficial elaborado a finales de los años 90. Karmele Llano, veterinaria española que trabaja en Indonesia en la conservación de estos y otros primates y que durante varios años fue miembro del Proyecto Gran Simio apoyando sus actividades en la zona ha declarado que "Se considera que el orangután estará muerto genéticamente dentro de entre cinco y diez años. Eso significa que no quedarán suficientes animales para que la especie sea viable genéticamente". Transcurrido ese período, todavía quedarán algunos orangutanes pero serán "poblaciones inviables", se producirá endogamia, aumentará la mortandad y los animales sufrirán nuevas enfermedades que los matarán o impedirán su vida en libertad.

Los hombres saben que están cortando la rama sobre la que están sentados comenta Will Smith,  pero no tienen otra opción que destruir la última selva tropical a cambio de sustento. Viven al día y no tienen dinero para comprarse unos pantalones ni buscar trabajo. 

Desde Proyecto Gran Simio se lleva años denunciando las plantaciones y monocultivos de la Palma de Aceite que sólo originan crímenes contra la vida.

Mientras tanto las poblaciones de orangutanes desaparecen  precipitadamente sin que nadie haga nada por evitarlo. El sistema precipita a la extinción al gran simio asiático y el progreso mal dirigido junto a las multinacionales no reparan en matar lo vivo y solo buscan el beneficio material de aquellos que tras sus sillones, juegan con el mundo haciendo desaparecer lo bello de nuestro planeta.

Diez, quince años…..tal vez menos….los orangutanes, los pensadores de la jungla como los llama Smits, solo quedarán en pequeñas franjas protegidas donde apenas subsistirán en una extinción que nunca debería de haber llegado. Los seres humanos estamos aniquilando los ecosistemas como jamás nadie lo ha hecho y sus consecuencias serán muy graves y repercutirán en el ser humano con efecto búmeran de la evolución. Biruté Galdikas  comentaba recientemente  que muchas poblaciones de orangutanes en Borneo y Sumatra se encuentran completamente aisladas sin posibilidad de sobrevivir ante el acoso de la deforestación masiva. Los números que nunca pueden ser fiables, disminuyen de forma aterradora y posiblemente en poco tiempo si las cosas siguen igual como hasta ahora, el hombre presenciará la desaparición de los últimos homínidos vivos de nuestra familia y seremos responsables ante las generaciones futuras de uno de los grandes errores genocidas que hayamos podido cometer contra otras especies.

Varios científicos, O´Connel y Vogel han dado la voz de alarma el pasado mes de mayo de 2021, anuncian que los Orangutanes de Borneo están, literalmente, muriendo de hambre. Debido al cambio climático y a la deforestación abusiva, existe una carencia  en el acceso a la fruta de la que se alimentan, causando  estragos en sus poblaciones, además del avance de la deforestación por los monocultivos de Palma de Aceite. Su masa muscular se está reduciendo y es fundamental para su vida casi exclusivamente arbórea.

A todo esto, hay que añadir la situación en que se encuentra la nueva especie de gran simio descubierta: el orangután Tapanuli, del que sólo quedan menos de 800 ejemplares al norte de Sumatra, estando amenazados con megaproyectos humanos de gran impacto a sus reducidas poblaciones.

 

Las poblaciones de grandes simios se extinguen irremediablemente si el hombre continúa con el exterminio de su hábitat. Una de las llamadas principales de atención de este artículo, es alertar de este genocidio silencioso y que protejamos a las poblaciones libres que aún sobreviven porque ellos son parte de la propia historia de la humanidad, son nuestros hermanos evolutivos, los últimos homínidos vivos no humanos que habitan nuestro planeta. Es responsabilidad nuestra ayudarlos a que continúen su camino sin que el hombre interfiera en sus vidas.

Para ello, debemos de tomar medidas urgentes y compromisos especiales para no permitir la desaparición de los grandes simios y que los que estén cautivos, puedan vivir con derechos básicos y en mejores condiciones.

Naciones Unidas debe de lanzar una Declaración de los derechos de los grandes simios, donde sus poblaciones sean respetadas y conservadas siempre contando con las comunidades locales. Esta Declaración serviría como herramienta indispensable y apoyo para que los grandes simios puedan seguir con su camino evolutivo. De igual forma la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), debe declarar a las siete especies de grandes simios (sin contar con el hombre que también es un gran simio), Patrimonio Vivos de la Humanidad. 

Proyecto Gran Simio ha lanzado a nivel internacional, una campaña de recogida de firmas y apoyos de personas relevantes de las diferentes ramas de la ciencia para el apoyo de este reconocimiento por parte de la UNESCO.

La citada ONG , reconoce que el término “Vivos” dentro de la UNESCO no está contemplado, pero dicen que no hay mayor monumento y más hermoso, que la propia naturaleza y sus habitantes, por lo que este Organismo Internacional debe incluir el citado concepto por petición de las sociedades humanas. Una ciudad, un monumento, un lugar pueden ser Patrimonios de la Humanidad. Con más motivo unos seres tan especiales que han compartido con nosotros un mismo camino evolutivo y se encuentran incluidos dentro del propio linaje de los homínidos.

Esta novedosa iniciativa recientemente lanzada, cuenta ya en España con el apoyo de numerosos académicos, científicos, escritores, asociaciones, periodistas y profesionales de distintas ramas de la ciencia y del mundo laboral. 

Considerar Patrimonios Vivos de la Humanidad, no significa ser “dueño”, “estar a nuestro servicio” o “que estén para nuestras necesidades”; significa protegerlos precisamente de la posesión humana y que sean Patrimonio de la Tierra, de la Vida, del Universo que nos ha tocado vivir. Es por ello que tenemos una gran responsabilidad para con todos los seres vivos y ecosistemas que existen en nuestro planeta y por supuesto para nuestros hermanos evolutivos, una  obligación para que ellos continúen con su camino y evitar que sean cautivos o maltratados. Significa que les sean concedidos sus derechos fundamentales y lanzar un llamamiento a las Naciones Unidas y la UNESCO para que tomen medidas urgentes en base a los muchos estudios publicados en revistas científicas que advierten de su extinción.

Entre los beneficios que podrían afectar a los grandes simios en caso de ser declarados patrimonios Vivos de la Humanidad, se destaca los siguientes:

 

Protección de las poblaciones de grandes simios que aún están en libertad.

Protección de su hábitat y por consiguiente de las selvas tropicales donde habitan poniendo fin a la explotación de los recursos naturales y la deforestación.

Protección de las poblaciones locales e indígenas que habitan en zonas donde campean también los grandes simios.

Apoyo a las poblaciones indígenas y locales para la conservación y protección de los grandes simios.

Mejores condiciones y más dignas para todos aquellos grandes simios que se encuentran en cautividad.

Apoyo indispensable para formular leyes de protección y leyes de los grandes simios, sin que puedan quedar archivadas por los políticos.

Incentivar la construcción de santuarios donde puedan ser llevados los cautivos y puedan vivir en paz sin que ningún ser humano influya en sus vidas hasta el fin de su existencia.

Fin de la experimentación con grandes simios en todas las naciones del mundo y la prohibición total de espectáculos circenses o circos donde son utilizados en contra de su voluntad para divertimiento de los humanos.

Fin de los traslados continuados a los que son sometidos los grandes simios en todos los zoológicos rallando incluso en algunas ocasiones explotaciones sexuales de los mismos al objeto de tener bebes que nacen entre rejas. 

Fin de los Programas de Especies en Peligro de extinción con los grandes simios en los zoológicos ya que jamás se ha reintroducido a ninguno de ellos o solo se mueven por intereses no muy claros. Donde hay que actuar para evitar su extinción es en la protección de las poblaciones en libertad “in situ”.

Una herramienta indispensable para que las Naciones Unidas puedan formular una Declaración de los Derechos de los Grandes Simios.

 

Por todo ello, la declaración de los Grandes Simios como Patrimonios Vivos de la Humanidad, supondría una herramienta de gran valor para conservar las poblaciones existentes en libertad y reconocer una vez por todas, que ellos y nosotros tenemos un mismo ancestro común, un mismo tronco, nacimos de un mismo ser y emprendimos caminos paralelos pero siempre juntos. La UNESCO tiene la obligación por el respeto a la vida y a la historia de la humanidad, protegerlos y otorgarles el apoyo que se merecen para su superviviencia.

Ya lo dijo Kofi Annan, el que fue Secretario General de la ONU: “Los grandes simios son parientes nuestros. Como nosotros, se transmiten el conocimiento, tienen vida social y fabrican herramientas y medicinas. Se comunican con la gente y se reconocen. Sin embargo, no los hemos tratado con el respeto que se merecen”.

Richard Leakey, antropólogo mundialmente conocido ha declarado que “Deberíamos extender a nuestros hermanos los chimpancés, gorilas, orangutanes y bonobos, derechos básicos  para cerrar la brecha que nunca debería haber existido”

Algunos genetistas de renombre como Richard Goodman el padre de la biología molecular que ya nos ha dejado, declaró ya en 2003, que estas especies de grandes simios (chimpancé y bonobo) deberían estar encuadradas dentro del propio género homo.

José María Bermúdez de Castro, Premio Príncipe de Asturias y Coodirector de Atapuerca cuyos yacimientos que se encuentran entre los más importantes del mundo declarados Patrimonio de la Humanidad y Lugar de Valor Excepcional Universal por la UNESCO asegura que: “La información que nos ofrecen los homínidos, nuestros parientes vivos más próximos en términos filogenéticos, es inestimable. Ellos son una referencia y un modelo imprescindible en todos los estudios que se realizan sobre el ser humano. Solamente por este hecho, deberíamos proteger su hábitat natural y respetar su vida. La diferencias genéticas que nos separan con los homínidos actuales son muy pequeñas. Compartimos con ellos una historia evolutiva común de varios millones de años ¿Por qué hacer desaparecer sin escrúpulos las pocas especies de nuestra propia familia evolutiva? Se debe de reconocer a los grandes simios como miembros de nuestra propia genealogía”. 

 

¿Seremos capaces una vez más de cometer un genocidio de exterminio contra las poblaciones de grandes simios que aún viven en libertad? ¿Seremos capaces de tomar medidas concretas y declarar su protección en los altos organismos mundiales? ¿Tan difícil es comprender la importancia de su existencia?. Si ellos desaparecen y no logramos su protección, nosotros seremos los siguientes.

 

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